8 Consejos Para La Primera Cita

Revista Voceros Edición Digital

Conocer a una persona puede ser incómodo para muchos. Es muy difícil conocer lo que la persona del otro lado de la mesa está pensando de nosotros. A veces no se sabe si ser radical por miedo a ser tomado como rudo; o ser un poco más blando ya rozar lo sumiso, introvertido o callado.

Ahora tienes una situación: alguien te invitó a salir o aceptó tu invitación pero no sabes como va a resultar. Acá te vamos a dar 8 consejos para cuando no sepas qué hacer en tu primera cita:

Recuerda por qué estás teniendo la cita.

Este sería el primer paso. Toma un momento para hacer una preparación mental: ¿Por qué estás teniendo la cita? ¿Cuál es tu objetivo? ¿Es una relación estable o algo pasajero?

Cuando tus intenciones sean claras, entonces puedes al final determinar si tuviste una cita exitosa o no.

En una primera cita todo se basa en la honestidad.

Olvídate por un momento de la química. Lo que debes buscar en ese momento es tener una conversación real con otra persona. Lo que se diga o se calle en esa cita puede ser causante para que haya una segunda.

No hay que presumir lo que se tiene ni ser exagerado, pero tampoco quitarse méritos por cosas que hayas conseguido con esfuerzo. Esto es tramposo porque tampoco es exponer tu hoja de vida. Esto no es una entrevista laboral.

Enfoca más tus fortalezas pero no dejes de mencionar tus debilidades. Ser vulnerable en algunos aspectos de nuestra vida no está mal.

Si el objetivo es construir una relación, tu cita puede ser la indicada para hacerte superar tus miedos y convertirte en una persona más fuerte.

Haz silencio y escucha también.

Si todo el tiempo estás hablando de ti y no haciendo preguntas demuestra desinterés. Además, puedes ser catalogado como egoísta e inconscientemente le estás comunicando que no te importa nadie más que tú.

Si sufres de pena o no estás seguro de qué preguntas hacer, piensa en ellas antes de la cita. Ya has tenido una impresión de lo que hace o le gusta a través de sus redes sociales. Aún así, hay muchas cosas que no conoces, como motivos y opiniones y esta es la oportunidad de hacerlo.

¡Deja el celular en tu bolsillo!

Que incómodo es que en una misma mesa estés no mirando los ojos de la persona sino su cabeza porque tiene la cabeza clavada a su celular. A ella/él no le importa tu último iPhone, sino tener una conversación y un tiempo agradable contigo.

Conoce sus expectativas y situación actual.

Está bien preguntarle sobre sus estudios pero no sus notas. Como también de su empleo pero no de sus ingresos.

¿Cómo te sentirías si alguien a quien apenas conoces te pregunta cuánto ganas o cuánto pagas de arriendo o qué marca de carro manejas?

Esto puede dar la impresión de que no estás interesado en cuánto ingreso tiene aquel sino en cuánto puede gastar en ti.

Habla de lo que te gusta y disgusta en una relación.

Y no hables de tus ex, a menos que te pregunte. Sin embargo, no suelen ser discutidos los motivos de ruptura de relaciones pasadas en la primera cita.

Está bien hablar de lo que te gusta y lo que no en una relación. La otra persona puede entonces hacer un breve y rápido diagnóstico a ver si cumple con algunos requisitos.

Asegúrate de tener una réplica de estos aspectos para que tú también puedas hacer el diagnóstico.

No calles lo que te molesta o no te gusta.

Si ella/él hizo algo que te provocó incomodidad o molestia; si trata mal al mesero o a los que están cerca de ustedes o hace chistes inapropiados, hazle saber.

Se supone que saliste con alguien para pasar un buen momento, no para torturarte con una compañía que no se sabe comportar.

Otro escenario es por ejemplo si tienes la invitación para comer sushi, pero detestas este plato, dilo. Sería muy incómodo y decepcionante para quien te invitó escuchar que no disfrutas ese plato una vez ya han ordenado la comida o después de haber terminado.

A nadie le gusta alguien que no puede tomar decisiones por sí mismo. Está bien que no tengan los mismos gustos.

Si recibes la pregunta “¿qué te gustaría comer/tomar?” no respondas con “no sé, lo que tu quieras”. Muestra personalidad expresando lo que te gusta y disgusta.

Ofrece tu dinero para pagar la cuenta.

¿Quién ha dicho que las mujeres no pueden tener este gesto? Pasado fue el tiempo en el que el hombre siempre pagaba la cuenta. Las mujeres también pueden ser quienes paguen la cena o la salida.

Una forma con tacto de hacerlo es simplemente recibir la cuenta cuando llega. Si tu cita insiste, pídele dividirla o mínimamente dejar la propina. Ahora bien, si te ofreces a pagar la cuenta o dividir los gastos, debes estar preparado para realmente hacerlo.